Carta de Wolochowicz

Carta de Wladek Wolochowicz de camino con la Virgen a través de Bielorrusia

 

Queridos amigos,

La peregrinación internacional del Icono de Czestochowa “De Océano a Océano” está actualmente cruzando mi país, Bielorrusia. Ya hemos estado en Polotsk, Lida, Grodno, Brest, Baranoviche y en un sinnúmero de pueblos. En estos momentos, el Icono está en Minsk. Este esfuerzo especial está liderado por un grupo de defensores de la vida, que yo quisiera denominarlos como “La Comunidad del Icono”, haciendo analogía a “La Comunidad del Anillo”. Esta “Comunidad” está compuesta por el práctico y simpático padre ortodoxo Pawel Serdiuk, director del Centro de Ayuda a las Familias y Madres Embarazadas “Matula”; Igor Beloborodov, director del Instituto de Investigación Demográfica de Moscú, quien como coordinador ha viajado con el Icono desde que dejó Vladivostok; Svetlana Mozgunova, doctora ginecóloga obstetra, jefa del departamento ginecólogo-obstetra de la Escuela de Medicina de Borisov; Tatyana Tarasewicz, asociada al Centro para el Desarrollo Educacional de la Universidad Estatal de Bielorrusia; y yo, el director de la Fundación Corazones Abiertos.

Nuestra hermandad no solo transporta el Icono y a los miembros de nuestro grupo en dos minibuses, pero también organiza reuniones educativas para los trabajadores de la salud, profesores y trabajadores sociales en aquellas ciudades en donde la Madre de Dios se detiene. Debido a esto, hemos podido reunir a todos los defensores de la vida en Bielorrusia, todas las fuerzas cristianas de salud, para poder construir juntos una civilización de amor y en defensa de nuestras familias de las amenazas de la actualidad.

Soy el único católico del grupo; todos los demás son ortodoxos. Esto no debería de sorprender, ya que la invitación para la peregrinación en Bielorrusia fue a través de  la Iglesia Ortodoxa. De esta manera, el Icono viaja de una iglesia ortodoxa a otra. La participación mayor de los católicos tendrá lugar en Ivienets el 27 de julio, el último día de la peregrinación en Bielorrusia, donde está planificada una gran concentración con la juventud católica.

El minibús de la Fundación Corazones Abiertos se ha convertido en una capilla sobre ruedas. Es asombroso como el Icono cabe perfectamente en el vehículo. Tengo la sensación que el vehículo fue comprado por la fundación gracias a personas extraordinarias, precisamente con el propósito de llevar a la Madre de Dios por Bielorrusia. Soy el conductor principal del minibús, y desde mi punto de vista, creo que esta peregrinación es absolutamente un evento maravilloso. Entre otras cosas, es muy interesante para mí conocer las tradiciones de la Iglesia Ortodoxa, de las que nosotros los católicos no estamos familiarizados.

El recibimiento del Icono por los fieles ortodoxos ha causado una grata impresión en mí. Cuando el carro se detiene en una iglesia, que está dentro de la planificación del recorrido del Icono, las campanas suenan y las personas se arrodillan formando un camino para dejar pasar a los sacerdotes que llevan en hombros el Icono. Algunas veces, las personas se acercan al Icono incluso de rodillas. Pequeñas niñas tiran flores a su paso, aparentemente una tradición ortodoxa muy antigua. A medida que el vehículo con el Icono se aleja, las personas lloran y nos siguen atrás del carro. He visto también que personas que han llegado tarde nos suplican que esperemos unos minutos más para poder tocar el Icono, para, según dicen, experimentar su presencia. Tantas expresiones de fe dejan una impresión muy grande, especialmente considerando que hace 20 años ir a misa era algo totalmente prohibido en nuestro país, y la mayoría de las iglesias se convirtieron en bodegas o museos.

En algunas ciudades, las personas no sabían que el Icono de la Madre de Dios los visitaría hasta el último minuto. Pero en todas partes, la noticia “boca a boca” trabajó de maravilla, y cuando nosotros llegábamos las iglesias estaban llenas de personas. Una vez, estábamos tan atrasados que llegamos a la iglesia a las 2h00 de la mañana. Pueden creer que la iglesia permanecía llena y que las personas se mantenían orando esperando nuestra llegada. ¡Nadie se fue a casa!

Es extraordinario como este viaje del Icono de Nuestra Señora de Czestochowa trae algo nuevo cada día. Como resultado, a pesar de nuestro cansancio recibimos cada día de la peregrinación con mucha alegría, sobre todo cuando conocemos tantas personas entusiastas que desean participar en la causa de la defensa de la vida. Hasta el momento, nunca antes ha habido una promoción igual de participación en un movimiento en defensa de la vida en Bielorrusia.

Władysław Wołochowicz