Weesen, Oberurnen

A las 4h45 dejamos Schmitten (Albula) y viajamos hasta Weesen, acompañados del hermoso escenario del lago Walen con las montañas alrededor de él, y los árboles de colores rojos, anaranjados y amarillo en la rivera y en la pendiente. El Icono había estado todo el día en la iglesia del monasterio dominico de El Refugio de María. Las nueve hermanas que viven aquí habían organizado un hermoso programa. El padre Martin Camenzind, guía espiritual del convento, celebró la Santa Misa a las 7h00. Se pidieron quince intercesiones pro-vida, en cada intercesión se prendió una vela y se la colocó enfrente del Icono. Luego de la Santa Misa, hubo un momento de adoración en silencio. A las 9h00 hasta las 19h00, el señor Consiglia Ronni guió las meditaciones y las oraciones de cada hora. Cuando el Icono fue llevado hasta el bus, las personas cantaron siguiendo al Icono. Uno podía ver la felicidad en sus caras, porque la Madre de Dios había permanecido con ellos.

Las hermanas nos invitaron a un delicioso almuerzo. Después de eso, pude descansar en uno de los cuartos preparados para los peregrinos que recorren el Camino de Santiago. Recomiendo de todo corazón que visiten a las hermanas en Weesen.

A las 20h00, el Icono estuvo en Oberurnen para una hora intensa de oración y meditación. Esta hora fue transmitida en vivo por Radio María Deutschschweiz. El pastor Thomas Rellstab tiene regularmente una transmisión sobre la protección de la vida.

Después de dejar que las personas se acerquen para orar privadamente ante María, viajamos a Unteriberg, Schwyz. Tuvimos que buscar la Iglesia de San José. No teníamos idea en dónde se encontraba, así que San José y Santa María nos guiaron y realmente lo hicieron. Tuve que parar el bus algunas veces para llamar al pastor Dr. Theol Roland Graf, vicepresidente de VHI Suiza, para preguntarle cómo llegar. Finalmente encontré un lugar para parquear el bus y dije: “¡Aquí me quedo hasta que vea la manera de llegar!” y vi a través de la ventana una iglesia, la Iglesia de San José. ¡Él nos ayudó!


Alexandra Wind, Vida Humana Internacional – Suiza