A lo largo de las costas de Dalmacia

Después de pasar el túnel de la cadena montañosa de Velebir, el “Móvil Vida” llegó con Nuestra Señora hasta Dalmacia, donde Ella fue recibida por las aguas azules del Adriático. Escoltado por policías, el Icono arribó en la tarde a Bibinje, cerca de Zadar. Luego de una emotiva bienvenida, el Icono fue entrado en la Iglesia de la Asunción de la Santísima Virgen María. El pastor Emil Blaver, quien es responsable del ministerio familiar de la Arquidiócesis de Zadar, dirigió las oraciones. La veneración duró varias horas, tiempo en el cual los fieles se acercaron al Icono con gran amor y emoción para honrar a la Virgen María.

Luego, en la tarde, Nuestra Señora llegó a Šibenik, la ciudad más antigua en el Adriático habitada por pueblos indígenas. El Icono fue cargado en procesión solemne a la Catedral de Santiago, hecha de piedra en el siglo VX, listada por la UNESCO como sitio de patrimonio cultural. Durante la procesión, el llamado coro klapa cantó el "Mornari" (Navegantes). Klapa es un nombre croata para designar a los coros que cantan a capela. Nuestra Bendita Madre fue recibida por el Obispo Ante Ivas, ordinario de Šibenik, quien la entró en la catedral acompañado de un grupo importante de feligreses. Asistido por un grupo de sacerdotes diocesanos, el obispo celebró la misa de la tarde.

El obispo Ivas también dio la homilía, durante la cual recordó a los fieles que la diócesis de Šibenik es la casa del icono más antiguo y de la oración más antigua de Nuestra Bendita Madre, añadiendo que las personas aquí siempre han honrado a María. También anotó que la visita de la Virgen Negra se da dentro de los días de la novena a San Miguel (cuya fiesta es el 29 de septiembre). San Miguel Arcángel es el santo patrón de Šibenik. Durante la Liturgia, un joven dio su testimonio y públicamente enfatizó su convicción de que él es llamado por Dios al ministerio del sacerdocio. El obispo Ivas pidió a los fieles orar siempre por las vocaciones. Al final, se renovó el Acto de Encomendación a la protección de la civilización de la vida y del amor a Nuestra Bendita Madre, y que estaba escrito en cartas de oración elaboradas por la Alianza Croata por la Vida "CRO-VITA."

El padre Krešimir Mateša, pastor de la Catedral de Šibenik, continuó con la veneración. Muchos permanecieron en oración individual junto al Icono, mientras que los jóvenes se movilizaron hasta el centro de la ciudad en una marcha con velas orando por las necesidades de la ciudad y de la diócesis.