Santo Domingo le dijo “Adiós” a María

Luego de terminar su recorrido por la mayoría de las parroquias de la Diócesis de Santo Domingo, el Icono Peregrino de la Virgen de Czestochowa dijo adiós a la ciudad que la acogió hace 10 meses.

La despedida se realizó en la parroquia de la Asunción, una de las primeras a la que llegó en marzo del año pasado y en donde es párroco el Mons. León Juchniewicz, custodio del Icono en el país. Mons. Bertram Wick, Obispo de la Diócesis de Santo Domingo, presidió la última misa el día domingo 21 de enero a las 10:00.

En esta celebración se encontraba también el P. Bartolomeo Marciniak, de la Orden Monástica San Pablo Eremita. Él es polaco y reside en Doylestown, Pensilvania (EE.UU.), en donde se encuentra un santuario dedicado a la Virgen de Czestochowa. Mons. León había ido de visita allá hace 10 años y ahora él le tocaba recibir a su amigo.

Con alegres cánticos marianos los fieles se despidieron del Icono de Nuestra Señora de Czestochowa. Recordemos que llegó de México en marzo del año pasado y la primera participación fue la caminata provida que se realizó el 25 de ese mes, celebración de la Anunciación del Señor o conocida también como del Día del Niño por Nacer.

Mons. León Juchniewicz aparte de ser el párroco de la Iglesia de la Asunción y de ser el custodio del Icono en Ecuador, es también Canciller de la Diócesis de Santo Domingo. Como sacerdote misionero polaco, él acogió con mucho cariño esta iniciativa que el comité internacional De Océano a Océano le propuso.

“Para mí es un honor haber recibido el Icono Peregrino de la Reina de Polonia. Pudimos recorrer junto con Ella gran parte de nuestra diócesis, desde las zonas más pobladas hasta las áreas marginales y de difícil acceso. Muchos contemplaron esos ojos tristes, pero se sintieron acogidos con su maternal mirada. María es una Madre cuyo único deseo es llevarnos a su Hijo”, expresó Mons. León.

Al terminar la celebración eucarística, Mons. León Juchniewicz y el P. Bartolomeo Marciniak llevaron el Icono de Nuestra Señora a Quito, pero en un nuevo Mamá Móvil. La anterior urna de cristal estaba soldada al balde de la camioneta, pero la nueva puede ser colocada en diferentes vehículos.