Camino al Adriático

Camino a Maribor, la peregrinación del Icono de Czestochowa se detuvo en unos pueblos pequeños. En efecto, el Icono llegó casi una hora tarde, pero los residentes de Maribor La esperaron de igual manera. Tanto los jóvenes como los adultos, saludaron al Icono con fervientes oraciones, cánticos y caras contentas, incluso unas cuantas lágrimas se dejaron ver. Los scout cargaron solemnemente al Icono y la entraron a la iglesia, colocándola cerca de la tumba del beato Anton Martin Slomšek, obispo de Lavant, primer beato esloveno, beatificado por el beato Papa Juan Pablo II durante su peregrinación a Eslovenia el 19 de septiembre de 1999. El canon Marko Veršič, junto a algunos sacerdotes, presidió la celebración de la santa misa. Durante la homilía, comenzó diciendo que deberíamos estar prestos a respetar la vida humana, a pesar del precio, que es la abnegación y el sacrificio.

Al día siguiente, temprano en la mañana, antes de dejar Maribor, un reconocido teólogo, padre Stanislav Slatinek, habló sobre la importancia de la peregrinación por Asia y por Europa, por la victoria de la civilización de la vida y del amor. Luego de la misa de la mañana, al decir adiós a Nuestra Bendita Madre, se dio gracias a los coordinadores de la peregrinación “De Océano a Océano”.

Nuestra Bendita Madre en el Icono de Czestochowa hizo algunas paradas en su camino al Mar Adriático. Numerosas personas llegaron junto a sus sacerdotes, incluso los mayores de las casas de ancianos y niños pequeños de pre-escolar, cantando la conocida tonada: “Madre María”, saludando a Nuestra Señora con gran entusiasmo. Muchos estaban agradecidos. El obispo Stanislav Lipovšek, invitó a Nuestra Señora a visitar la sede de la diócesis de Celje.  Enfatizó la importancia del Acto de Encomendación de la civilización de la vida y del amor a Nuestra Señora.

Nuestra Señora arribó a las costas del Mar Adriático a las 17h00. Las personas estaban alegremente esperándola en la iglesia de San Marcos en Portorož, donde se desarrolló la vigilia nocturna. El coordinador de la peregrinación en Eslovenia, Valentina Pikelj dijo: “ahora vemos con claridad, por generaciones los eslovenos han esperado la visita de la querida Madre, que es una gran señal, testimonio de la presencia de Dios en nosotros, y que nos deja conocer que estamos bajo su cuidado”.